Gentileza -Prensa De La Embajada Del Líbano
Gran número de dignatarios presentes y miles de personas concurren a la ceremonia en Beirut.
BEIRUT.Milagroso,talvez.Decenas de miles de libaneses se congregaron en la Plaza de los Mártires en el centro de Beirut el domingo pasado,para presenciar la beatificación de Yaaqoub Haddad,el fallecido sacerdote capuchino que adquirió fama por su prolífica tarea¨´Esta incluye la fundación de una orden de religiosas,la expansión del sistema escolar capuchino y la creación de una serie de instituciones religiosas y sociales,algunas de las cuales se han convertido en verdaderos íconos en el Líbano.
El Padre Haddad , que falleció hace más de 50 años, avanzó un paso más hacia la santidad, con la primera beatificación realizada fuera del Vaticano, y la gente concurrió masivamente a la capital para presenciar la ceremonia.
El servicio fue presidido por un representante del Papa Benedicto XVI, y principal autoridad de la Oficina de Canonización del Vaticano, el Cardenal José Saravia Martins, junto con el Patriarca Maronita Butros Sfeir.
Presenciada por una delegación de prelados cristianos orientales y otros dignatarios religiosos, así como por enviados internacionales y figuras políticas locales, el evento incluyó también a la cúpula política del Gobierno del Líbano, compuesta por el Sr. Presidente, General Michel Sleiman, el Sr. Presidente del Parlamento, Nabih Berri y el Sr. Primer Ministro Fouad Siniora.
Estruendosos aplausos saludaron al Presidente Sleiman a su llegada, minutos antes de la Misa , y las ovaciones se repitieron muchas veces durante la ceremonia, que otorgó uno de los mayores honores de la tradición cristiana a un religioso libanés, en el corazón de la capital, a pocos metros de una mezquita de la era otomana.
Cabe destacar que, si bien se escucharon aplausos respetuosos y cordiales en muchos pasajes, los más estruendosos surgieron después de la mención de “ la Nación ” y de “los cedros libaneses” en distintas partes del discurso.
Se realizó una procesión con la cruz antes de escucharse cánticos católicos occidentales (latinizados) adaptados de cánticos siriacos y árabes cristianos, que mantuvieron extasiada a la audiencia de fieles. Mientras el Cardenal Martins leía un mensaje del Papa, “esperando que esta beatificación eleve al Padre Yaacoub de Ghazir como un feliz servidor del Señor”, se levantó un velo blanco que cubría un retrato del religioso, como símbolo del reconocimiento de la beatificación.
“Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”, dijo el Patriarca Maronita desde el púlpito, mientras la multitud manifestaba su adhesión con un silencio reverente. “Hoy se concretó la esperanza de tantos libaneses”, continuó,” la de colocar en lo más alto el retrato del Padre Yaaqoub, en el altar de la Iglesia Católica ”.
El Patriarca Sfeir destacó cómo el Padre Haddad “pasó por la estrecha puerta que conduce a la santidad”, y atribuyó “su capacidad de caminar por el difícil camino hacia una vida santa, a tres prácticas virtuosas: entrega a la voluntad de Dios, modestia cristiana y obras de caridad”.
“El Padre Yaaqoub diría que ‘todo lo que Dios me ha dado le pertenece a Él y a los pobres del Líbano’, agregó el Patriarca Sfeir. “Construyó hospitales, escuelas y se ocupó de los enfermos. Sin embargo, era un hombre de vida austera. El Padre Yaaqoub puso toda su confianza en la gracia de Dios”.
Al describir los “cuatro pilares de modestia” que caracterizaron la vida del Padre Haddad , citó nuevamente al religioso, diciendo: “No se atribuyan virtudes que no están presentes en Uds. Atribuyan al Señor lo que es bueno dentro de nosotros. No se elogien en presencia de otros. No aprovechen los defectos de los que los rodean para subir posiciones.”
Con el sol ardiente abatiéndose sobre la abigarrada multitud en el centro de la ciudad, y con las niñas exploradoras (girl scouts) repartiendo sombreros y botellas de agua mineral, el Patriarca cerró su sermón atribuyendo la obra de caridad del Padre Haddad a su amor por la humanidad, y concluyó diciendo: “la medida del amor es amar sin medida”.
Un aplauso cerrado recibió sus palabras, seguido de un silencio en anticipación de lo que seguiría: una orquestra y un coro brindaron un magnífico escenario para la colocación de testimonios en el altar. Los fieles dejaron oír sus expresiones de adhesión y sus aplausos mientras se presentaba una llave de la ciudad de Ghazir, una copia de los estatutos capuchinos, y el escapulario y otras reliquias pertenecientes al Beato.
Asimismo, en otra demostración de fervor nacional, gritos estentóreos de aprobación surgieron de la multitud ante la presentación de un cedro joven como símbolo de la expansión de las instituciones fundadas por el Padre Haddad en el Líbano y en el exterior.
Después de recibir la comunión, la Hermana María Makhlouf , Superiora de la orden religiosa de las Hermanas de la Cruz , fundada por el Padre Yaaqoub, concluyó la ceremonia con un mensaje que hablaba sobre el sentido más amplio de ese día. A la sombra de la mezquita de Mohammad al-Amin, la religiosa se refirió a “ver a Jesús en el Padre Yaaqoub, superar las divisiones, las barreras y las afiliaciones estrechas en un país que es de por sí un mensaje humanístico”.
La Hermana María prosiguió diciendo, mientras la multitud saludaba prácticamente cada palabra con una ovación, que “la santidad no es una restricción, sino una buena elección que puede llevarnos al mensaje de salvación. No importa quién, dónde y cómo somos o estamos: todos necesitamos amar, ayudar y ser ayudados”.
Y agregó: “Esta nación, cuyo concepto se ha fundado en el contacto de culturas, debe servir de modelo de coexistencia, a pesar de las diferencias y dificultades que debamos enfrentar.“ “Las 17 comunidades que conforman este país deben ser fuente de riqueza, y no de discordia… El Líbano debe desplegar sus alas como un águila, y arrojar luz sobre el corazón de las tinieblas, así como el cielo es iluminado por el sol naciente”.
La Hermana María concluyó su mensaje expresando su esperanza de que "los años que el Líbano y los libaneses han elevado sus súplicas al cielo,sean aceptados,y permitan al Líbano permanecer y crecer".
Un Paso Más hacia la Santidad.
BEIRUT. El hombre que luego sería Abouna Yaaqoub Haddad Kabouchi – literalmente, Padre Jacob Haddad, el Capuchino – nació bajo el nombre de Khalil Haddad en la aldea Kesrouan , en Ghazir, en el año 1875. Pasó sus primeros años en el Líbano y Egipto antes de ingresar al Seminario de Estudios Teológicos a los 18 años, cuando se lo empezó a llamar “Padre Yaaqoub”.
En 1998, una mujer de la aldea de Maghdouche, a unos 5 kilómetros al sudeste de Sidón, afirmó que el espíritu de Yaaqoub la curó de un tumor maligno. En 2007, el Papa Benedicto XVI atribuyó oficialmente este milagro al sacerdote libanés.
El Padre Yaaqoub Haddad fue beatificado el domingo, con lo cual se avanzó un paso hacia su canonización.
Se considera que la beatificación, que requiere el reconocimiento de un milagro, permite que los fieles recen al alma del religioso o religiosa respectivo, para pedir su intercesión, mientras que la canonización – que es la declaración de santidad - hace obligatoria la fe en la capacidad de interceder del santo o la santa a quien se invoque.
“Daily Star” ,Anthony Elghossain- Lunes 23 de junio de 2008